Alexis Atem, la energía solar y todo lo que Mendoza está perdiendo

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Con la empresa Energe encabeza una revolución en el uso de energia solar en la vida cotidiana de Mendoza, Córdoba y Buenos Aires.

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4 May 2015

Recomiendo conocer al entrevistado. Es un ingeniero con gran visión, como la que se necesita en Mendoza para recomponer su estructura y su fortaleza. Se trata de un innovador nato. Y pese a su juventud, un hombre muy equilibrado en sus ideas, sus proyectos. Su claridad da testimonio de ello.

Ha sido destacado con reconocimientos académicos, empresariales y es una persona que inspira, da aliento, renueva los desafíos proponiendo soluciones a la altura de la complejidad del mercado energético.

Habla de Mendoza y de Argentina, sin hacer demasiadas diferencias. Está empecinado en ampliar la matriz energética, todo aquello que se mueve tras un electrodoméstico, una fabrica. Y cuestiona la vieja escuela de no planificar ni los costos ni reparar en estrategias. Si buscan el relato de una persona cortoplacista deberían ir a otra sección. No es su caso ni la mejor recomendación.

Encontrarán un joven de 32 años convencido que se puede mejorar la realidad, sin demasiada estridencia. Es tan locuaz como analítico y tan optimista como que el sol nos puede dar soluciones para contaminar menos, para producir mejor sin cuestionar la calidad y para ayudar a un planeta que parece colapsado.

¿Cuál es el origen de tu apellido?

¿Atem? Es del Líbano.

¿Fuiste educado sobre esta cultura o no?

No, no. Está medio mixturado porque mi mamá es italiana, así como su padre. Y mi otra abuela era holandesa de papá alemán. Entonces se han mezclado un poco todo.

¿Nunca se te ocurrió visitar el Líbano?

Sí, me encantaría. Debe ser un país muy lindo.

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“Las petroleras se están transformando y creo que más que competencia

a terminar siendo aliadas”

Cuando lo entrevisté estaba nublado y llovía fino, como esas amenazas que al final no se concretan. Parecía un chiste.

Qué contradicción que no haya sol para hablar con vos.

(Risas) Te mandan los petroleros. ¡Nos sacan luz estos tipos! (más risas).

Parece chiste, aunque no es ningún chiste el lobby del sector petrolero. Realmente poderoso en todo el mundo.

Es como un poco inevitable que el mundo hoy tienda a utilizar energías renovables. Y las empresas petroleras se están transformando, muchas de ellas, en empresas proveedoras de energía; mucho más que sólo de petróleo. Están entrando en el negocio de la energía renovable. Así que yo creo que más que competencia van a terminar siendo aliadas.

“Hoy en Argentina casi el 70% de las veces estamos quemando algo para generar esa electricidad”

Cuando encendemos un foco la realidad es que no nos importa todo lo que se mueve detrás de eso.

Hoy en Argentina, cuando usamos energía, casi el 70% de las veces estamos quemando algo para generar esa electricidad. El 30% viene de fuentes renovables, como puede ser la generación hidroeléctrica, el porcentaje eólico, que todavía es muy pequeño. Y tenemos la parte nuclear con un 10 %. Pero el resto es quemar combustible fósil y eso es caro. Y además es contaminante. La energía en sí mueve mucho dinero. Y hoy se ha concentrado en empresas bastante grandes, que no generan mucho empleo. Las energías renovables lo que han traído es hacer un poco más democrático ese acceso a la energía. Y la generación de empleos verdes.

Y más Responsabilidad Social Empresarial (RSE).

Exacto. Trae todo eso aparejado. Es un proceso interesante, hasta desde el punto de vista yo creo filosófico. Porque nos permite invertir, cambiando un paradigma, sin modificar nuestro hábito de consumo: seguimos teniendo confort, seguimos viviendo bien. Y además con la posibilidad de generar empleo, cuidando del medio ambiente.

Ganamos todos

Sí. Siempre y cuando todos los vean así y las cuentas sean transparentes. Porque hoy en el mercado energético, ese es otro problema que hay, las cuentas no son muy transparentes.

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La relación del 70% de energía fósil, ¿es lo normal en el resto del mundo?

Depende de los países. Argentina depende bastante de la parte térmica. Tuvimos gas bastante barato, durante mucho tiempo .

¿Tuvimos?

Sí. En Brasil es casi al revés. Un 70% renovable y un 30% fósil. Acá, mucha de la generación que hemos ido añadiendo, ha sido térmica. En general la parte térmica requiere una inversión inicial elevada y después un costo operativo importante. Mes a mes vos tenés que echar combustible. Ahora, en Argentina tenemos que importar ese combustible para hacer funcionar bien las centrales.

¿Nos sale más caro todavía?

Sale más caro. Y el tema de restricción al acceso de divisas yo creo que está dado en gran medida por el tema energético.

¿Cómo fue que se te ocurrió dedicarte a esta clase de ingeniería?

Nosotros generamos esta empresa con 3 socios: Sebastián Pérez y Leonardo Scollo. Y los 3 trabajábamos como investigadores en la Universidad Nacional de Cuyo. Tuvimos acceso a unas becas de la Unión Europea que nos permitieron ir a especializarnos en estos temas en Europa y cuando volvimos seguimos trabajando como investigadores.

¿En qué parte de Europa se especializaron?

En España y en Alemania. En general todo Europa ha apostado muy fuertemente a esta tecnologías porque tienen muy pocos recursos energéticos. Entonces, por temas ambientales también, por temas de generación de empleo y por divisas, sobretodo, fue que empezaron a hacer esto. Y apostaron muy fuerte por este tema.

¿Qué hicieron los tres colegas cuando volvieron a Mendoza?

Seguimos trabajando acá como investigadores. Y veíamos que hacíamos publicaciones, que nos evaluaban los trabajos a través de publicaciones para otros científicos. Y veíamos que eso se quedaba en un papel. Entonces accedimos a un programa de Incubadoras de Empresas, nos asociamos con la Universidad de Cuyo y formamos la empresa para hacer algo concreto, realizable, que se adaptase a nuestro clima. Porque las energías renovables dependen del clima. Es muy distinto hacer un panel solar que va a funcionar en Brasil, a otro en Argentina. Y dentro de la Argentina es distinto si va a funcionar en la Antártida o en Jujuy. Tratamos de desarrollar un producto que se pudiese fabricar localmente, con estándares de calidad elevados, para nuestra región.

¿En que año, para situarnos?

Eso fue en el 2007. Nosotros ahora estamos cumpliendo 8 años de funcionamiento.

Y han tenido un crecimiento explosivo.

Crecemos bastante año a año. Porque se parte de algo muy pequeño. La base de inicio fue muy pequeña. Por suerte va creciendo. Gran parte se sustenta por una demanda doméstica, de usuarios que empiezan a cambiar su forma de pensar y de ver las cosas. Y por el otro de empresas que empiezan a apostar a energías renovables, especialmente por la seguridad en el suministro, buscan garantizar los valores de la energía.

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“Las empresas apuestan en energías renovables para garantizar y fijar sus costos”

¿Las empresas apuestan a lo renovable porque además les permite planificar presupuestos e inversiones?

Claro. Y así pueden fijar el precio de sus productos. Hoy. en el actual mercado de la energía, no podés fijar tu precio. Hoy no sabés cuánto va a valer un metro cúbico de gas el año que viene. Ni siquiera un litro de gasoil dentro de 20 días. Con las energías renovables hacés una inversión y después vas a conocer el costo exacto de contar con esta clase de energía.

¿Los empresarios mendocinos piensan en esta planificación?

Siempre nos quejamos de los empresarios, que es difícil planificar en Argentina. Por eso insisto: apostando a la energía renovable es uno quien fija el valor de su energía. Y puede congelar ese costo. De acá a 30 años podes sabés perfectamente cuánto vas a pagar. Son ventajas que tienen estas energías. Y después hay muchos empresarios que por tema de imagen o certificaciones empiezan a tener que apostar. Por ejemplo en el mundo del vino hay países que ya empiezan a exigir huella de carbono.

“En Mendoza hay muchas empresas que tienen experiencia con la energía renovable. Sin ir más lejos, IMPSA”

Es realmente una herramienta revolucionaria en la matriz energética de cualquier Estado. Hablo de Mendoza, Argentina, incluso del mundo. ¿Podemos cambiar el paradigma? Incluso cuando la crisis de la matriz energética en el país es una realidad que ya no se puede disfrazar.

Uno piensa que no, que en Argentina no hay nada. Y la realidad es que hay muchísima experiencia en el tema de energías renovables. Empezando por el nivel científico, digamos. Acá, en Mendoza tenemos dentro del CRICYT gente muy competente. Hay institutos que saben muchísimo del tema y son referentes en Latinoamérica, en especial en temas de eficiencia energética. Después, por otro lado, en Mendoza, hay muchas empresas que tienen ucha experiencia con la energía renovable. Sin ir más lejos, IMPSA que ha instalado un montón de potencias de energía renovable, tanto hidráulica como eólica. Hay empresas más pequeñas, por ejemplo como Bottino, que es de San Martín, que tiene un modelo de un generador eólico más pequeño, que sirve para otro uso distinto. Hay empresas como IME que hacen mini centrales hidroeléctricas. Hay muchas experiencias en Mendoza del tema.

“En la mayoría de los lugares se ha desarrollado el tema de la energía renovable de la mano de políticas públicas”

¿Pensás que falta alguna decisión importante, como una política de Estado?

En general, en la mayoría de los lugares, se ha desarrollado el tema de la energía renovable de la mano de políticas públicas, políticas de Estado. Y hay muchos casos. Está el caso de Israel, por ejemplo, que desde el año 1967 en todas las viviendas que se construyen es obligatorio que el agua se caliente con energía solar. Después en Europa, Barcelona toma ese modelo y después es tan exitoso que lo replica a toda España.

Y Costa Rica, desde el 1 de enero de 2015, funciona enteramente con esta clase de energía.

Así es. Acá mismo en Latinoamérica tenemos más casos: México lo incentivó con un modelo de hipoteca verde, donde las personas que adquieren estas tecnologías pagan menos hipoteca para sus viviendas. En Brasil, en Uruguay ya hay ciudades en las que es obligatorio el uso. En Chile hay un mercado muy incentivado hacia las energías renovables. En Argentina empezamos a avanzar en ese tema. Y hay casos que son muy concretos y han sido muy exitosos. En la provincia de Santa Fe, por ejemplo, tenemos una ley que obliga a que todas las construcciones públicas tengan cierto porcentaje de su infraestructura con energía solar.

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La industria vitivinícola, una de las más favorecidas por la generación de energía solar.

Esa legislación es un avance fenomenal.

Y está ayudando a cuidar un mercado muy competitivo, ya que empiezan a aparecer distintas empresas en el país. Nosotros trabajamos con el INTI, en certificar que todos los equipos que se comercialicen sean de buena calidad. Nosotros trabajamos para que el consumidor pueda disminuir esa percepción de miedo: “¿Funcionará? ¿No funcionará? ¿Qué pasa un día nublado? ¿Qué pasa si llueve o si cae granizo?”.

“El sol de Mendoza es uno de los mejores del mundo para utilizarlo en esta clase de energías”

El sol en Mendoza, por, sus características, ¿tiene más ventajas competitivas que cualquier otro tipo de geografía?

Y sí, la verdad que es uno de los mejores lugares de radiación del mundo.

¿Del mundo?

Sí. Todo el oeste argentino, desde La Quiaca hasta Neuquén, toda la zona de la cordillera, está dentro de 1 de las 7 mejores zonas del mundo en lo que se refiere a radiación solar. Para que nos demos una idea: hacer una instalación solar, similar a la que podríamos tener acá, en Inglaterra o en Alemania, saldría 2 o 3 veces más de lo que nos cuesta acá.

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“Una instalación solar similar a la que podríamos tener acá, en Inglaterra o en Alemania, saldría 2 o 3 veces más…”

¡Es una ventaja extraordinaria!

(Risas) Sí, cuando pusieron el slogan de “Tierra del sol y del buen vino”, no se equivocaron. Hay mucho sol. Tenemos mucha radiación, tenemos poca nubosidad. Y, en general, la nubosidad y las lluvias están más concentradas en la época de verano, cuando menos radiación nos hace falta, porque tenemos más horas de sol. La calidad hace que sea muy buena. De todas maneras, nosotros hemos hecho instalaciones en la Patagonia, en lugares que hay menos radiación solar.

Si a alguien con decisión se le ocurriese, ¿podríamos ser un lugar de vanguardia?

Mendoza tiene una suerte que no tienen otros lugares: centros de investigación con mucha trayectoria, hay empresas que trabajan en este tema. Nosotros hemos desarrollado una red de 40 proveedores, una red, un cluster solar para proveer a las necesidades de todo tipo. Y después a nivel público se está empezando a avanzar también en algunas medidas que son concretas. Desde hace muy poquito, por ejemplo, podemos inyectar energía eléctrica a la red, que eso no se podía hacer.. Y durante el día, si vos no estás en tu casa, podés inyectar esa energía que te sobra a la red y a la noche lo tomás. Entonces, es una red un poco más inteligente.

¡Absolutamente sustentable e inteligente!

El modelo que tenemos hoy es: generamos energía en algún lugar lejos, que no sabemos dónde está. Viene esa energía por grandes redes de distribución y después entra a nuestros barrios, a nuestros lugares en donde vivimos por redes de distribución más pequeñas y, ahí, nosotros consumimos. Esa transmisión de energía y distribución es bastante poco eficiente porque vamos perdiendo energía para transmitirla. Imaginate que cada uno pudiese generar su propia energía. Cambia un poco el planteo…

El paradigma.

Hay que decirlo. Hoy la energía renovable tiene una competencia bastante fuerte desde el punto de vista económico, de los combustibles fósiles, que están muy subsidiados.

En Mendoza y en Argentina nos encanta perder el tiempo. ¿Si dejamos de subsidiar un año a los fósiles, a los combustibles, e invertimos en energía renovable, recuperamos ese monto en 12, 24 meses?

Se recupera la inversión, sí. Yo te digo más, la cuenta es la siguiente: Hoy por hoy, nosotros importamos fueloil de Venezuela, electricidad de Brasil, gas de Bolivia, gas licuado de Trinidad & Tobago. Lo que gastamos ahí es mucho más caro de lo que le cobramos a los usuarios. En general los usuarios tendemos a no cuidar la energía. Y pagan boletas de 40 pesos. Lo consideramos barato. Pero esos 40 pesos que vos estás pagando, en realidad, salen mucho más. Si redireccionamos esos impuestos para incentivar a las energías renovables, es muy probable que en un año o menos podamos disminuir ese monto de subsidios que estamos gastando hoy.

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Portezuelo del Viento: ¿conviene y qué aporta esa obra para Mendoza?

¿Sugeris optimizar el dinero del subsidio por una reingeniería financiera inteligente, más estratégica?

Exactamente. Lo que tienen las energías renovables es que son muy modulares. Entonces, nosotros en Mendoza queremos hacer una mega-represa, queremos hacer Portezuelo del Viento. Considero que está bien, nos hace falta. Pero si tomamos hoy la decisión de empezar a construirla, tal vez vamos a empezar a generar energía dentro de 5, 6, o 10 años, si sale todo bien. Con las energías renovables vos podés empezar a generar energía a partir de mañana. Y de acá a 10 años ya tenés la misma potencia que hipotéticamente tendríamos con esa central grande, como sería Portezuelo del Viento.

¿Cuántos años tenés?

“Antes se veía a la parte ambiental como muy hippie”

¿Cuándo tenías 15 querías ser ingeniero?

Quería ser científico. Me gustaba la parte de genética, la manipulación. Pero siempre me ha gustado el tema ambiental. Y hay mucho para hacer en la realidad. Y antes se veía como que la parte ambiental era muy hippie. Que nunca iba a dar plata. Ahora empezamos a ver que hay empresas que son muy rentable, tanto como cualquier otra, pero que además tienen otra filosofía. Acá en la empresa somos 14 personas. El promedio de edad es 35 años, o menos. Y bueno, generalmente empezamos a ver que mucha gente joven empieza a apostar por estas cosas, pensar distinto.

A los 15 querías ser científico. ¿Y estudiabas dónde?

Iba al Liceo Agrícola.

Y ahí empezaste con la parte de la tierra, de la enología ¿o no?

En mi familia hay muchos ingenieros agrónomos y una vez vino un tío y me pidió por favor que no estudiara agronomía. Yo creo que se equivocó, pero basado en su experiencia me dijo: “la verdad que el agro me ha hecho sufrir mucho. Quiero que no sufrás lo mismo que me pasó a mí”. Y eran otras épocas, ahora por suerte tengo muchos amigos agrónomos que les va muy bien. Tenemos una industria muy linda que es la vitivinicultura. Muy interesante.

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¿Las posibilidades de usar energías renovables en el sector vitivinícola son ideales?

Sí, hay muchas posibilidades. El mercado también se los pide. Y afortunadamente es un sector en el que trabajamos bastante. En general las personas son bastante receptivas respecto a todas estas nuevas tecnologías y es muy interesante. Somos muchos en el sector de bodegas y también en la agroindustria en general. Tenemos, por ejemplo, una línea de productos que sirve para todo lo que es secado de cultivos. Entonces una persona que cultivaba tomates pasa a hacer tomate en seco. Es un valor agregado que le pone y lo puede comercializar cuando quiere. Y después tenemos un mercado que también va creciendo, que es el inmobiliario y el de obras hídricas, que empiezan a utilizar las energías renovables.

“Me gustaría que cada casa tenga su equipo solar y que dejemos de contaminar”

¿Sos un innovador muy exitoso, te ves así?

No sé si soy exitoso. Pero tengo suerte, éxito, ya que hago lo que me gusta. Eso sí. Pero si fuese por exitoso, a mí me gustaría que cada casa tenga su equipo solar y que dejemos de contaminar. Vos ves los casos de enfermedad que antes no existían. Casos que empiezan a aparecer de autismo, cáncer. Cosas que no eran convencionales hace muy poco tiempo. Y bueno, todo eso es que nos estamos matando y contaminando entre nosotros.

¿Tomás sol? ¿Te gusta o no?

No me gusta (ríe).

Sabía qué me ibas a responder eso.

Tomar sol hoy es peligroso. Los valores de radiación hoy son muy elevados. Tomar sol no es bueno para la salud. Me gusta estar al aire libre, pero siempre llevo una gorrita (risas).