En diálogo con Marchigianar, Pablo Obreque y Stella Maris Da Silva, representantes de los proyectos ganadores del concurso ECapital, nos cuentan la importancia que tiene el premio para sus emprendimientos, como surgieron las ideas de negocios, los próximos pasos y algunos consejos para jóvenes que quieren emprender en Argentina.

Pablo forma parte del equipo que obtuvo el primer premio del concurso. Junto a María Guillermina Cledou, José Manera y Jonathan Vainstein, crearon ElectroSmart, un negocio innovador de tecnología aplicada a la salud ya que desarrollaron un electrocardiógrafo de alta calidad, portátil, práctico y de bajo costo, que permite usar las funcionalidades de un smartphone para procesar la información, realizar un informe, subirlo a internet o transmitirlo por bluetooth al cardiólogo para tener un prediagnósticos al instante. El uso es ideal para escuelas, salas médicas, clubes y pacientes ambulatorios.

Por su parte, Stella Maris Da Silva, obtuvo el segundo premio del concurso por su proyecto BioPro, cuyo

objetivo es reemplazar el uso tradicional de insecticidas químicos por Bioinsecticidas con el mismo efecto de combate, especialmente para aquellos que afecta la producción vitivinícola. Desarrollaron un plaguicida a base de hongos para erradicar de manera sustentable la “polilla del racimo de vid”. Fue desarrollado en Mendoza, junto a Pabla Torres, Cecilia Gallardo y Matías Burán.

¿Qué importancia le dan al premio recibido en el concurso ECapital?

Pablo Obreque durante la ceremonia de entrega de premios en el Senado de la Nación

Pablo Obreque durante la ceremonia de entrega de premios en el Senado de la Nación

Pablo Obreque: Para nosotros fue realmente muy importante haber ganado el premio ya que consideramos muy valioso el reconocimiento profesional y económico y la evaluación de una fundación de empresas, como Marchigianar. Nos sirvió para incrementar nuestra confianza, para saber que estamos por el camino correcto. Realmente nos puso muy contentos y estos empujones sirven para ir con más fuerzas hacia el objetivo.

Stella Marís Da Silva en diálogo con Carlos Pallotti, presidente de la Asociación Marchigianar

Stella Marís Da Silva en diálogo con Carlos Pallotti, presidente de la Asociación Marchigianar

Stella Maris Da Silva: Fue importante principalmente por el reconocimiento al esfuerzo y dedicación del equipo emprendedor, empleados en la transformación de una idea de negocio en una oportunidad factible y compatible con las necesidades actuales del mercado al que apuntamos. No obstante, el hecho de competir ya fue enriquecedor, ya que a través del curso que brindó el concurso, pudimos mejorar el plan de negocio planteado, y las proyecciones de nuestra futura empresa. Además, haber obtenido el segundo lugar, una vez que varios expertos analizaron el plan, respalda nuestra idea y nos permite presentarla frente a potenciales inversores e instituciones que podrían brindarnos su apoyo. Concluyendo, la participación en ECapital representó también la oportunidad de divulgación de la empresa en formación y de su misión / visión. En ese sentido, la divulgación de la empresa a ese nivel, podrá resultar en la consolidación de la misma generada por eventuales acuerdos comerciales y económicos.

¿Cómo nació la idea del proyecto?

PO: La idea de Electrosmart nace básicamente a partir de charlas entre los que están más metidos en el área del software. Vimos que era posible darle portabilidad a algunos artefactos y salió un “estaría bueno si hacemos…”. Al ver que era factible o que habría gente interesada en este proyecto, avanzamos con la idea.

SMDS: Como investigadores de la UTN-FRM y de la UNCuyo, hemos realizado con frecuencia distintos proyectos de investigación que nos pone en contacto cotidianamente con productores de vid, hortalizas y otros cultivos. Así, el punto de partida fue la observación e investigación en campo (en las fincas de diferentes productores) por medio de la cual se constató que los plaguicidas químicos empleados en la vid, para combatir la plaga recientemente instalada Lobesia botrana, no eran selectivos y al contrario, podrían causar daño a la fauna local en diferentes niveles.  Previamente a la presencia de la plaga los agricultores empleaban técnicas artesanales y pocos plaguicidas de menor impacto y solamente para controlar eventuales problemas con hongos. El uso de los agroquímicos organofosforados, que hasta entonces no eran empleados localmente, son potenciales generadores de desequilibrio ecológico. Además los residuos de estos agroquímicos no son biodegradables y su tiempo de residencia en los cultivos lleva a que se realicen controles exhaustivos para que los cultivos respeten los límites máximos de residuos(LMR)  y así sortear no solamente eventuales barreras a la exportación como los problemas económicos y comerciales que pueden originarse caso dichas normativas de LMR no sean respetadas.

A partir de esa constatación y de la observación que aún se usan agroquímicos potencialmente tóxicos en cultivos como soja, maíz y tomate, se pensó en ofrecer a estos agricultores productos netamente orgánicos que puedan ser alternativas eficaces y accesibles a las eventuales “plagas” que atacan sus cultivos y que además de ser específicos para las plagas para las cuáles fueron diseñados, puedan también ser ambientalmente adecuados por sus características de especificidad y biodegradabilidad.

En una etapa posterior,  se estudió el mercado de los plaguicidas y las tendencias de crecimiento de la demanda de productos orgánicos en general, y se concluyó que existe un mercado potencial para el desarrollo de productos alternativos que sean eficaces ante la “plaga” para la cual serán desarrollados. Fue así como se conformó el área de I&D de plaguicidas biodegradables, los cuales generan residuos que no se acumulan en el ambiente ni en los cultivos, y son específicos para la plaga-blanco, además de presentar otras ventajas competitivas que permiten diferenciarlos en el mercado actual.

Así, también se pensó en contribuir al desarrollo de la industria y economía local, ofreciendo productos netamente nacionales que por ese motivo pueden también, presentar precios más económicos haciéndolos más accesibles a los pequeños agricultores. También se busca promover alternativas ecológicamente más adecuadas tanto al ambiente como a los seres humanos, ofreciendo estas alternativas a todos que quieran implementar técnicas de control integrado de plagas y a trabajar con cultivos más  sanos, en búsqueda de una agricultura más sostenible.

¿Cuáles son los próximos pasos que darán en sus respectivos emprendimientos?

PO: Los próximos pasos se están dando: afinar el prototipo para acercarlo a hospitales para certificación y posterior homologación (ya hicimos los contactos y la idea es que próximamente el prototipo entre en un hospital público para su certificación). Vamos a realizar los trámites para registrar la propiedad intelectual y estamos haciendo búsqueda de patentes. Entre la certificación se construirá la sociedad para poder homologar y luego comercializar.

SMDS: Teniendo en cuenta que la Fundación de la Universidad Nacional de Cuyo y la UNCUSA por medio de el área de vinculación, ya nos ha brindado su apoyo y tenemos la infraestructura adecuada para comenzar a elaborar nuestro producto a escala piloto, los próximos pasos serán equipar el laboratorio satélite y la planta para comenzar con la etapa de producción del hongo para el bioplaguicida, y luego, iniciar los ensayos necesarios para conseguir las certificaciones de calidad y venta del producto final.

Paralelamente, estamos buscando inversores o socios en diferentes sectores de la agricultura vitivinícola, de manera de trabajar en contacto directo con  las necesidades de los productores y contar con el aporte (no sólo económico) de los grupos afectados.

¿Qué consejos le pueden dar a los jóvenes que quieren comenzar un proyecto de negocio en Argentina?

PO: Yo creo que deben ver que su producto o servicio tenga una demanda efectiva. También aprovechar redes de emprendedores y cámaras de empresarios o redes de contactos para tratar de optimizar todo tipo de recurso, ya sea financiero, técnico, comercial, etc.

SMDS: Desde el punto de vista filosófico, pienso que los jóvenes aspirantes a emprendedores deben llenarse de confianza y compartir sus ideas e ideales, para que estos empiecen a ser construidos colectivamente. Así, una idea que era solamente una idea, podrá al ser compartida,   germinar, crecer y generar  “ideas-semillas”  que van seguir su camino y que darán continuidad al ciclo que permite que las ideas pasen a ser  “simple idea” a ser semillas generadoras de cambios de vidas.

Desde el punto de vista práctico pienso que estos deben buscar herramientas en las competencias que ofrecen la oportunidad de desarrollaren sus planes de negocios, etapas que van a ser clave para poner en evidencia las falencias y los aspectos positivos de estos planes, posibilitando la mejora de los mismos, como ha pasado con nosotros en ECapital..